DICE QUE SU AMOR NO TIENE PARTE ALGUNA TERRESTRE
Por ser mayor el cerco de oro ardiente
Ya la vemos menguante, ya creciente,
La llama de mi amor, que está clavada
Las manchas de la tierra no las siento,
|
![]() Francisco de Quevedo y Villegas |
|
|
Incluido en Poesía varia. Francisco de Quevedo. Ed. James O.Crosby. Ediciones Cátedra - Letras Hispánicas, nº 134. Undécima edición. 1997.


