PADECE ARDIENDO Y LLORANDO SIN QUE LE REMEDIE LA OPOSICIÓN DE LAS CONTRARIAS CALIDADES
Los que ciego me ven de haber llorado
Pero mi corazón arde admirado
En mí no vencen largos y altos ríos
La agua y el fuego en mí de paces tratan;
|
![]() Francisco de Quevedo y Villegas |
|
|
Incluido en Poemas escogidos. Francisco de Quevedo. Edición de José Manuel Blecua. Clásicos Castalia. Núm. 60


