«Como al pastor que en la ardiente hora estiva
la verde sombra, el fresco aire agrada,
y como a la sedienta su manada
alegra alguna fuente de agua viva,

»así a mi árbol do se note o escriba
mi nombre en la corteza delicada
alegra, y ruego a Amor que sea guardada
la planta porque el nombre eterno viva.

»Ni menos se deshace el hielo mío,
Vandalio, ante tu ardor, cual suele nieve
a la esfera del sol ser derretida».

Así decía Dórida en el río
mirando su beldad, y el viento leve
llevó la voz que apenas fue entendida.

Gutierre de Cetina



   Soneto    
Translated by David Hildner
Recitado por Leonelli Marcela
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Incluido en: Sonetos y Madrigales Completos. Gutierre de Cetina. Edición de Begoña López Bueno. Ediciones Cátedra - Letras Hispánicas, nº 146. 1981.


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