¡Ay, falso burlador, sabroso sueño,
malamente traidor, me has ofendido!
¡Ay, nunca hubiera yo jamás dormido
o nunca se acabara tu beleño!

La saña injusta y el turbado ceño
me mostraste en amor ya convertido,
y en llegándome al vivo del sentido
el mal, me huyó el bien como su dueño.

¿Para qué fue, traidor, aquel mostrarme
tan llena de piedad a mi señora
y tan de su crueldad arrepentida?

Dejárasme así estar sin engañarme,
o fuera un sueño tal, no por un hora,
mas lo poco que queda de mi vida.

Gutierre de Cetina



   Soneto    
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Incluido en: Sonetos y Madrigales Completos. Gutierre de Cetina. Edición de Begoña López Bueno. Ediciones Cátedra - Letras Hispánicas, nº 146. 1981.


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