SONETO LXVIII

(Mascarón de Proa)

La niña de madera no llegó caminando:
allí de pronto estuvo sentada en los ladrillos,
viejas flores del mar cubrían su cabeza,
su mirada tenía tristeza de raíces.

Allí quedó mirando nuestras vidas abiertas,
el ir y ser y andar y volver por la tierra,
el día destiñendo sus pétalos graduales.
Vigilaba sin vernos la niña de madera.

La niña coronada por las antiguas olas,
allí miraba con sus ojos derrotados:
sabía que vivimos en una red remota

de tiempo y agua y olas y sonidos y lluvia,
sin saber si existimos o si somos su sueño.
Ésta es la historia de la muchacha de madera.

Pablo Neruda, 1959



   Cien sonetos de amor (1959)    
Tarde
Translation by A. S. Kline
Aumentar tamaño letra Disminuir tamaño letra

Incluido en Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Cien Sonetos de Amor. Plaza y Janés. Ave Fénix 205-2. Sexta edición, junio 1998. Barcelona. En la red http://www.wagill.com/neruda/ciensone/

Amazon
amazon.com

Casadellibro.com
amazon.com
Casadellibro.com