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SONETO LXXXVII Las tres aves del mar, tres rayos, tres tijeras
Soledad, dame el signo de tu incesante origen,
(Soledad sostenida por un constante rostro
Volaban alas frías del mar, del Archipiélago,
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![]() Pablo Neruda, 1959 |
Incluido en
Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Cien Sonetos de Amor. Plaza
y Janés. Ave Fénix 205-2. Sexta edición, junio 1998.
Barcelona. En la red http://www.wagill.com/neruda/ciensone/



