Una cuerda tirante guarda mi seno
que al menor viento lanza siempre un gemido,
mas no repite nunca más que un sonido
monótono, vibrante, profundo y lleno.
Fue ayer y es hoy y siempre:
al abrir mi ventana
veo en Oriente amanecer la aurora,
después hundirse el sol en lontananza.
Van tantos años de esto
que cuando a muerto tocan,
yo no sé si es pecado, pero digo:
¡Qué dichoso es el muerto, o qué dichosa!
Rosalía de Castro
En las orillas del Sar (1884)
Incluido en En las orillas del Sar. Rosalía
de Castro. Edición de Mauro Armiño. Ediciones Libertarias.
Colección Clásicos, nº 2. Primera edición de mayo de 1998.