ABROJOS - XXIV
Viejo alegre, viejo alegre, no persigas a mi novia; no son pájaros de invierno los amantes de las rosas. Viejo alegre, viejo alegre, me quitaste a mi adorada. ¡Cuál te engríes en la boda retiñéndote las canas! Viejo alegre, ríe, ríe, pues volvió tu primavera; tanto, que hoy ha amanecido retoñando la cabeza.
Rubén Darío, 1886
Incluido en Obras Poéticas Completas. Rubén Darío. Ordenación y prólogo de Alberto Ghiraldo. M. Aguilar - Editor. Madrid. 1937